
El dolor de muelas desapareció,
pero quedó el diagnóstico.
¡Señorita, tiene los dientes de leche!No hay caries, no hay roturas, no hay nada raro, ...
Varias radiografías, y el dentista lo tuvo claro:
todos los premolares son de leche.
Las muelas están sueltas (al tener poca raíz, la propia de los dientes de leche) cuando hay un duro mordisco, las chicas se resienten. Y así están resentidas.
Cuando me lo dijeron, después de pensar :
Joer, soy la leche (chiste fácil, lo se), me dije:
Bueno, pues cuando se caigan, vendrá el Ratoncito Pérez (a estas alturas de mi vida será un estilo George Cloony o algo similar),
me traerá un billetico de 50 eurales (ya no me vale la moneda de cien pesetas)
y volverán a salir las que tocan. Pero no, no, no.
Mi organismo, como el resto del mundo, está en crisis.
No ha creado las muelas de repuesto, no existen, se ha olvidado de eso (
en cambio sí se ha acordado de darme "la cana", el joputa), así que cuando se caigan éstas se acabó lo que se daba. Me convertiré en la hermana del cuñao.
Pero ahí no acaba todo.
Tal y como el Sr dentista me explicó tenemos: 2 premolares de leche que son sustituídos por 2 premolares de mayores (pá entendernos), pues bien, ya no es que no haya creado los premolares de mayores, sino que encima ha hecho economía de guerra y sólo ha creado 1 de leche; como dirían los de Ikea:
"Donde caben 4 yo tengo 1". Triste crisis!!
Y ahí estoy yo, cuidándome los piños cual tesoro de reyes.
Lavándolos con cuidado, poniéndoles lazos y colonia, y comiendo blandito.
Porque pobre de mí si se caen,
pobre de mi bolsillo, también en crisis,
pues en el presupuesto (que el Sr dentista muy rápidamente preparó) figura nada más y nada menos que 2000 eurales por muela, súmese: extracción, intervención e implante.
Uff.......al menos,
tengo menos posibilidades de tener caries.